Quien no arriesga no gana, pero son tantas las veces que he perdido que se quitan las ganas de arriesgarse, son tantas las preguntas que te haces a tí mismo que ya no sabes si la respuesta es la correcta o la incorrecta, solo necesitas que esa persona te asegure que es la respuesta correcta y te aleje de todos tus pensamientos.
Dicen que escribir lo que sientes relaja, eso hago, por si algún día alguien que me lea, me entienda.